martes, 26 de febrero de 2013

Farándula Intelectual (pt 1)


  • Durante un congreso de literatura organizado en Chile, Gonzalo Rojas y Juan Rulfo se aburren. El poeta chileno prepara una visita del mexicano a la casa de Neruda en Isla Negra. Rulfo ya había dejado de escribir hace varios lustros. Refiere Vila-Matas: «Cuando le preguntaban por qué ya no escribía, Rulfo solía contestar: Es que se me murió el tío Celerino, que era el que me contaba las historias». Una vez en casa de la costa, con la flema —con la arrogancia— que le era característica, Neruda lleva al segundo piso a su propia habitación a Rulfo, abre las cortinas y declama intentando emocionar al mexicano con la sublime vista del Pacífico. Cuando se da vuelta para ver la expresión de Rulfo, él ya dormía plácidamente sobre la cama del vate.

  • Enrique Lafourcade trabajaba en Zig-Zag, entonces llega Tito Mundt a pedirle trabajo o simplemente a visitarlo. Las versiones se oponen aquí, Lafourcade dice que él «irrumpió» en su oficina. Saca el periodista un papel y lee lo que resulta una «colorida descripción de una faena taurina». Cuando acaba, Mundt interroga al joven editor sobre la calidad del texto, que Lafourcade considera casi perfecto. Sólo luego de eso, Mundt le entrega el papel, para descubrir impresionado que estaba en blanco. Recuerda Lafourcade que éste le lanzó: «¿No crees tú que yo soy un genio? -me dijo-.  Sí. Confirmé, cortés».


1 comentario:

Anónimo dijo...

Muy bueno esto. Da gusto pasar por tu blog, Salgado.