martes, 19 de febrero de 2013

Pájaros Negros: metaleros del fin del mundo


Hace pocas semanas se concentraron en Rancagua una treintena de bandas de metal, en un festival nutrido, diverso y sorprendente. ¿De dónde salen estas hordas de negro? Alguna posible respuesta hay en Pájaros Negros de Patricio Jara (Ediciones B, 2012), que luego de excelentes novelas publica esta breve cartografía del metal chileno. Pero antes que eso, Jara pretende hacerse a sí mismo preguntas, sobre su propia historia con y en el metal, sobre este género como modo de vida, sobre su declarado fanatismo, y también sobre por qué durante los ’80 hubo tanta efervescencia en Chile, con bandas que nacían cada semana, fanzines especializados y todo un público fiel a la vez que sacrificado. Sin ir lejos, fue tal el auge que en 1987 Sábado Gigante invitó a la banda de thrash Necrosis: el animador acabó por humillarlos en pantalla, y la banda debió pedir disculpas a su público luego de ello.
Jara construye un relato que por sobre otra cosa, es un material emotivo. Hay datos, referencias e información por montones, pero están en función de ilustrar un período, el nunca-más del metal chileno, en el cual cada personaje que desfila por estas páginas vivió, y ayudó a expandir. No falta Dorso ni Pentagram, ni los fanzines artesanales en factura, pero profesionales en ambiciones, que consiguieron entrevistar a Tom Araya cuando Slayer no era la megaestrella actual, y el entrevistador Alberto Fuguet era un primerizo.

martes, 5 de febrero de 2013

El Prestamista: Fernando Josseau y sus mil vidas en la ficción


La más exitosa obra teatral chilena no ha sido del ICTUS, no ha sido La Negra Esterni La Pérgola de las Flores, sino El Prestamista, de Fernando Josseau, que llevó a unos cuantos millones de espectadores sólo en Chile, se ha estrenado en cerca de 150 teatros alrededor del mundo y ganó casi todo lo por ganar. Excepto, claro, un lugar en el recuerdo nacional.
En julio de 1956 se estrena en el teatro Caupolicán una obra cuyo nudo central es el asesinato de un usurero, un prestamista que tenía en sus redes a hombres de todas las condiciones sociales. Así, pasan frente al interrogatorio tres personajes: el panadero Peraza, un Marqués, y el financista Porse. Todos tienen motivos para el crimen, aunque la pieza deja entrever que existen muchos más sospechosos, pero a la vez quizás estos sean los con peores chances.
La obra de Josseau es mínima en artificios técnicos y escenográficos: un espacio oscuro, una silla quizás, un haz de luz que apunta al protagonista de turno. Lo importante es el escenario que el actor mismo representa: la exigencia es que sea un único artista aquél que personifique al trío de sospechosos. En las funciones inaugurales, Raúl Montenegro encarnó a la tríada y siempre mantuvo en vilo al público que le vio actuar. Este actor, padre de Maitén Montenegro del Jappening con Ja, ha sido el único latinoamericano que ganó el premio a mejor actor del mundo en el Festival de las Naciones, título concedido en el Paris de 1962.

martes, 29 de enero de 2013

Miserias de la lectura


El estreno del filme Los Miserables, pone de relieve la extraña y lejana relación que mantenemos con la lectura. Ésta, llega bajo el mote de ser la adaptación del musical del mismo nombre. ¿Y Victor Hugo? Mal, gracias…
En la cuenta de twitter del crítico de cine Daniel Villalobos, se puede leer la siguiente anécdota: le llama una periodista pidiéndole una cuña sobre Los Miserables. Él aclara que aún no la ve. Entonces sobre el musical, le dicen. Villalobos cuenta entonces el final de la historia, horrorizando a la reportera por el adelanto. Villalobos, extrañado supongo, remata: pero si es un libro clásico. “No, la película está basada en un musical”, insisten desde el otro lado.
Pero hay que ser justos: de no mediar el interés editorial, ¿cuántos sabrían hoy, que El Señor de los Anillos es una obra de Tolkien y no es original de Peter Jackson? Este interés no ocurrió con El Código Da Vinci porque primero fue un boom en la industria literaria, para luego saltar al cine, lo mismo que ocurrió con los misterios policiales de Stieg Larsson, o que ocurrirá cuando se adapten las eróticamente nefastas 50 Sombras de Grey.

martes, 8 de enero de 2013

Cómic Actual Chileno: Guía Rápida


El año 2012 cierra con un lanzamiento esperado. Mocha Dick es la historia de la mítica ballena blanca, con elementos mapuches, y referencias al imaginario de Coloane o al de Mampato. Esta publicación se suma a la del año pasado, donde también Francisco Ortega las hizo de guionista: 1899 es una ucronía que transcurre en la Guerra del Pacífico donde Chile gana gracias a una tecnología posible por el descubrimiento de la metahulla, un mineral con gran poder. El dibujante de Mocha Dick, Gonzalo Martínez, ya había participado por ejemplo en Road Story, de Fuguet, o en la versión en viñetas del clásico detective Heredia, de Ramón Díaz-Eterovic.
Los proyectos colaborativos se han multiplicado, y han pasado de la web hasta el papel, y no de manera directa sino sumándoles valor agregado, algo que siempre el lector de cómic agradece. Chile en Viñetas es un recorrido por los distintos estilos de relato y arte que hoy se pueden encontrar. Una idea que reúne a decenas de artistas, y cuyas ganancias son para caridad. El renacer del tradicional Dr. Mortis también tuvo su ala colaborativa: In Absentia Mortis de la editorial Arcano IV, que primero fue una publicación web, para posteriormente distribuirse gratuitamente en tomos en papel, para finalmente convertirse en un tomo compilatorio con todas las historias ocurridas en la ausencia de Mortis. Aunque probablemente la publicación que mayor profundidad presenta sea Lado B de Alfredo Rodríguez, junto a variados dibujantes. Lo que primero fue un webcómic que cuenta la historia de mundos alternativos, pasó al papel y lo hizo agregándole artefactos que hacían de la lectura una experiencia de juegos de rol: encontrando cartas cerradas, notas a mano, fotografías entre las páginas.



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