Al final siempre se trata sobre el nombre.
Incluso antes del envío mismo, siempre se trata sobre el nombre, del remitente, del receptor, del mismo nombre de ese vínculo (sobre como 'acerca de' y a la vez 'encima de').
Habrá que volver a La tarjeta postal y ver qué ocurre cuando se escribe el nombre, con esa tensión entre papel lápiz y cuerpo, entre los dedos y el codo, con el brazo y el temblor del pecho.
Hay que volver a La tarjeta postal y no al Discurso amoroso. En el primero hay tensión y obstáculos. En el Discurso todo es más llano incluso el dolor y la partida. Problemas de tono.
Escribí que aún tenía un libro firmado con tu nombre-muerto. Dije que tuve que conseguir una copia para poder exorcisar el cadáver que suponía esa signatura. Me faltó añadir: que el ritual incluía estampar mi nombre en el nuevo volumen, en la esquina análoga del tuyo.
En todo espejo hay una transferencia también. Una referencia mimética si se quiere, quizás intentar equiparar densidades dispares por el ejercicio de la perspectiva, la luz y de los gestos (la distancia adecuada, diría). Y todo espejo en su duplicación tiene algo profundamente monstruoso [J.L.B.].
Imposible acertarle a un ritual inédito, es una flecha lanzada en medio de la niebla pero que también desmantela la devuelta (quema puentes, arrasa refugios, nada es un búnker): "Y si no destruimos todas las huellas, estamos salvados, es decir perdidos" [J.D.]
La ley de todo envío implica mantenerse estrictamente uno-mismo al menos hasta que ocurra la recepción. Y suponer que el destinatario permanecerá idéntico en ese mismo lapso. Otra flecha lanzada entre la niebla, entre las ruinas amables del desmantelamiento.
Qué es lo bello,
atreviste a deslizar.
Tú cada vez menos,
si me aguantas unas verdades *
Escribir tu nombre en el sobre que contiene el libro con tu nombre-muerto será lo adecuado con la perspectiva lúcida y fría del futuro, no con la efervescencia de hoy. Es la flecha en la niebla de una camanchaca que acabará y que sucederá como todo lo que ocurre: terminando y diciendo que volverá siempre.
(*). Nubosidad parcial, Camila Hormazábal, en: https://revistapuentedezanja.wordpress.com/2026/09/24/poemas-ineditos-nubosidad-parcial/